Tomo un bisturí
lo acerco a mi rostro
y con la precisión que amerita el caso
desgarro la máscara que lo cubre.
Quedan expuestos los músculos y tendones,
la sangre mancha mi cuello,
la ropa y el suelo.
Ahora puedo salir y mostrarme al mundo,
ya soy Humana.
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